Los sonidos comunican situaciones concretas o
permiten evocarlas. Ordenan acciones, transmiten y provocan sentimientos y son
portadores de mensajes que entendemos. La idea del taller fue reconocerlos a
través de juegos y utilizarlos para contar historias.
El equipo de CasaCunaCuenteos ésta vez estuvo integrado por Cristina Godoy que además del cuento "El relámpago y el trueno" de Ana María Shuá, interpretó a la tía Sidonia., Juan de los Santos que construyó unos instrumentos increíbles y fue la base de toda la percusión, el ritmo de la mañana y yo que leí "Del Topito Birolo y de todo lo que pudo haberle
caído en la cabeza" - Werner Holzwarth y Wolf Erlbruch con la ayuda e todos los presentes y al final el "Así, así, asá" de Laura Devetach con ilustraciones de Rocío Alejandro, donde cada uno fue ocupando su rol.
Pero la mañana no hubiera sido la misma sin la presencia amorosa de Claudia Stella, que nos regaló una poesía, "El hombrecito de la lluvia" de Gianni Rodari y "La llave de Josefina" de Iris Rivera.
Fotos acá
27.11.13
19.11.13
Picnic de palabras 2
Mientras preparábamos los manteles con los libros se acercó una nena con su mamá que alegremente nos dijo: "menos mal que encontramos este lugar porpue mi hija prefiere los libros a las hamacas..."
Al rato llegó nuestra invitada especial la escritora Verónica García, que trajo un montón de libros de la colección Robin Hood y de la biblioteca Billiken que leía cuando era chica. Y lo que son las vueltas de la vida, uno de sus cuentos "El único" publicado en la revista Billiken que narró para nosotros Marcela Weiss. Vero nos contó que antes de dedicarse a la escritura, ella es redactora publicitaria y trabaja en su propia agencia a la vez que escribe literatura. En el picnic estuvo presente un mini librito con un cuento breve y poético que se llama ¿Qué? ilustrado por Magdi Kelisek, (presente en el picnic) todavía sin editar y por supuesto no podían faltar sus "Alguaciles" ilustrado por Diego Moscato que leimos entre todos formando una gran rueda poética.
La timidez del principio fue dando paso a la magia y tanto grandes como chicos se animaron a la lectura en voz alta.
Entre los presentes había una nena sorda que se comunicaba con su hermano en LSA (lengua de señas argentina). Más tarde aprendí que la sordera, más que un problema de audición es un problema lingüístico y que existe un método de desarrollo de la competencia lingüística en niños sordos llamado Logogenia creado por Bruna Radelli. En Buenos Aires la escritora Verónica Sukaczer actualmente es la única logogenista que da clases particulares a niños y jóvenes sordos o hipoacúsicos, charlas y conferencias a profesionales, educadores y padres sobre Logogenia.
Además de los chicos que fuimos convocando en el parque, otros se acercaron por curiosidad al vernos tan concentrados, como el caso de una nena que dejó a un costado la bici para zambullirse en los manteles mientras sus padres charlaban con amigos o un bebé que estaba dando sus primeros pasos y que fue directo a lo libros.
Hubo familias con chicos de distintas edades y varios bebés, como Homero que se viene de lejos al picnic del brazo de su mamá, la escritora Luciana Schwarzman. También nos acompañó la escritora y docente María Gabriela Belziti y un excelente guitarrista y amigo Claudio Ceccoli que trajo a Elena, la nueva integrante del equipo de Picnic de palabras Argentina.
Laura Demarco volvió a visitarnos al igual que la correctora Silvia Pazos, que nos trae libros para regalar entre los presentes.
Con Verónica García, Marcela Weiss, amigos entrañables y familias vecinas que dejaron por un ratito la bici, el arenero y la pelota para disfrutar de los libros. Terminamos a plena charla para cerrar una tarde de lecturas bajo los árboles.
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Picnic de palabras
23.10.13
Susurros en reunión... pura diversión.
Otra mañana de Casa Cuna Cuenteros, esta vez susurrando poesía.
Además de los cuentos que llevamos para la ocasión, preparamos un tenedor libre de lecturas con los libros de poesías o textos poéticos en prosa que las editoriales fueron donando a la Sala Esperanza. Después de un rato de degustar manjares cada uno fue probando lo que tenía ganas de compartir a través del susurrador.
Quienes se retiraban se lllevaban el susurrador para decorarlo a su gusto y seguir desparramando poesía en su casa. Al final del taller, ya sin comensales, salimos por los pasillos del hospital Pedro de Elizalde a susurrarle a todos los que prestaban su oído, chicos esperando su turno, adultos acompañantes, médicos y personal del hospital. Acá más fotos
Gracias a todos los amigos que nos juntaronl os rollos de cocina y a la gente de la copiadora de la avenida Belgrano que nos guardan los tubos largos.
Selva Bianchi - Margarita Pastor: Casa Cuna Cuenteros.
Además de los cuentos que llevamos para la ocasión, preparamos un tenedor libre de lecturas con los libros de poesías o textos poéticos en prosa que las editoriales fueron donando a la Sala Esperanza. Después de un rato de degustar manjares cada uno fue probando lo que tenía ganas de compartir a través del susurrador.
Quienes se retiraban se lllevaban el susurrador para decorarlo a su gusto y seguir desparramando poesía en su casa. Al final del taller, ya sin comensales, salimos por los pasillos del hospital Pedro de Elizalde a susurrarle a todos los que prestaban su oído, chicos esperando su turno, adultos acompañantes, médicos y personal del hospital. Acá más fotos
Gracias a todos los amigos que nos juntaronl os rollos de cocina y a la gente de la copiadora de la avenida Belgrano que nos guardan los tubos largos.
Selva Bianchi - Margarita Pastor: Casa Cuna Cuenteros.
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talleres
14.10.13
Primer Picnic de Palabras - Argentina
Amenazaba lluvia pero se ve que a Tláloc (a
quien imploramos durante la mañana) le gusta leer y nos permitió un sol
radiante a plena lectura.
¿Cómo nos iba a arruinar la inauguración de Picnic de Palabras en Argentina?
Con mucho entusiasmo tendimos los manteles, acomodamos los libros propios y los que generosamente donaron algunas editoriales como Abran Cancha, AZ editora, pequeño editor y Random House Mondadori.
Al rato llegó Brocha (Pablo Médici) con su esposa y una amiga. Mientras desensillaba, Marcela Weiss nos narró el cuento del gran mago Kedramán al que no le funciona la varita mágica publicado en perteneciente a "Cuentos del Circo" de Ricardo Mariño. Al finalizar y a modo de presentación leí "Monstruos en el pelo" escrito e ilustrado por Pablo Médici y entonces Brocha tomó la palabra y desplegó sus encantos.Trajo un Kamishibai construido por él dentro de una colorida funda tejida por Patricia, su esposa. Lo colocó sobre un tablón apoyado en caballetes y nos explicó la historia de este pequeño teatro de papel de origen japonés. Tomó sus Hyoshigi, unas tablitas de madera utilizada por los cuentistas de Kamishibai para anunciar su llegada... y nos contó "Esa historia que nunca pude contarte", su primer libro editado por ediciones Del Eclipse. Comparamos la diferencia de lectura entre el pequeño libro y las láminas del teatrito y nos contó un montón de cosas que hace cuando visita escuelas o da clases. Para el postre nos leyó "Paloma".
Tuvimos visitas de amigos vecinos, amigos lectores, amigos escritores como Luciana Schwarzman amigos narradores como Alejandra Alliende, amigos ilustradores como Magdi Kelisek, amigos correctores como Silvia Pazos y un amigo de Picnic Colombia, Rafael Zapata Grau, junto a la gente que estaba disfrutando de la plaza Martín Fierro, muchos chicos y una pareja de abuelos que se entusiasmaron con la idea y prometieron volver con sus nietos, además de gente como Laura Demarco que se vino de lejos y que nos conoció por facebook, es trabajadora social y ahora una amiga nueva. ¿se puede pedir algo más?... sí! que estemos atentos al próximo encuentro. Acá están las fotos
Fotos: Julián Cohen - Ana Trebino, Asistente: Ana Trebino.
¿Cómo nos iba a arruinar la inauguración de Picnic de Palabras en Argentina?
Con mucho entusiasmo tendimos los manteles, acomodamos los libros propios y los que generosamente donaron algunas editoriales como Abran Cancha, AZ editora, pequeño editor y Random House Mondadori.
Al rato llegó Brocha (Pablo Médici) con su esposa y una amiga. Mientras desensillaba, Marcela Weiss nos narró el cuento del gran mago Kedramán al que no le funciona la varita mágica publicado en perteneciente a "Cuentos del Circo" de Ricardo Mariño. Al finalizar y a modo de presentación leí "Monstruos en el pelo" escrito e ilustrado por Pablo Médici y entonces Brocha tomó la palabra y desplegó sus encantos.Trajo un Kamishibai construido por él dentro de una colorida funda tejida por Patricia, su esposa. Lo colocó sobre un tablón apoyado en caballetes y nos explicó la historia de este pequeño teatro de papel de origen japonés. Tomó sus Hyoshigi, unas tablitas de madera utilizada por los cuentistas de Kamishibai para anunciar su llegada... y nos contó "Esa historia que nunca pude contarte", su primer libro editado por ediciones Del Eclipse. Comparamos la diferencia de lectura entre el pequeño libro y las láminas del teatrito y nos contó un montón de cosas que hace cuando visita escuelas o da clases. Para el postre nos leyó "Paloma".
Tuvimos visitas de amigos vecinos, amigos lectores, amigos escritores como Luciana Schwarzman amigos narradores como Alejandra Alliende, amigos ilustradores como Magdi Kelisek, amigos correctores como Silvia Pazos y un amigo de Picnic Colombia, Rafael Zapata Grau, junto a la gente que estaba disfrutando de la plaza Martín Fierro, muchos chicos y una pareja de abuelos que se entusiasmaron con la idea y prometieron volver con sus nietos, además de gente como Laura Demarco que se vino de lejos y que nos conoció por facebook, es trabajadora social y ahora una amiga nueva. ¿se puede pedir algo más?... sí! que estemos atentos al próximo encuentro. Acá están las fotos
Fotos: Julián Cohen - Ana Trebino, Asistente: Ana Trebino.
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Picnic de palabras
7.10.13
Suelta de palabras
En "La casa de las palabras" de Eduardo Galeano, además de frascos y
colores estuvieron los "Puentes de arena" de Liliana Bodoc, las poesías
de Laura Devetach y los avioncitos de Istvansch. Todos los presentes nos
convertimos en poetas, acariciando, escuchando y oliendo las palabras
que se nos ofrecían deseosas, para ser transformadas en mensajes que
enviamos volando en avioncitos de papel.
(sábados 5 y 12 de octubre en la Plaza Alemania. Selva Bianchi - Marcela Weiss con Ana Trebino como asistente y Julián Cohen como fotógrafo) Acá las fotos.
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eventos
18.9.13
Desayuno Primavera
Desayuno con palabras en la Sala Esperanza del hospital Pedro de Elizalde (ex Casa Cuna), junto a Margarita Godoy, enmarcadas en el proyecto Casa Cuna Cuenteros.
Más fotos acá.
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talleres
25.8.13
Huerta LaTina
“Los objetos, así mimados nacen verdaderamente de una luz
íntima: ascienden a un nivel de realidad más elevado que los objetos
indiferentes, que los objetos definidos por la realidad geométrica. Propagan
una nueva realidad de ser. Ocupan no sólo su lugar en un orden, sino que
comulgan con ese orden. De un objeto a otro, en el cuarto, los cuidados caseros
tejen lazos que unen un pasado muy antiguo con el día nuevo. El ama de casa
despierta los muebles dormidos.”
Gastón Bachelard, Casa y universo en “La poética del espacio”.
(foto: la vieja bañera de la casa que no entraba en el baño nuevo y que casi termina en el volquete, sin las patas que alguien le sustrajo en un pasado de modernización azulejada, volvió convertida en huerta sobre ruedas)
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obra en casa
19.8.13
Cuidados caseros
Hace casi doce años, mi hijo dejaba un documento escrito, cansado de responder a mis quejas cotidianas. Hoy sigo exigiendo las mismas cosas y termino enojada con todos en casa. Me acusan de hinchaquinotos pero sólo porque no soy capaz de definir con exactitud la razón que me empuja a manterner cierto orden y pulcritud.
Pero se acabó... llegué a la página102:
“Y de igual manera, el fenomenólogo que sigue la construcción de la casa de las mujeres en la renovación cotidiana de la limpieza, debe superar las interpretaciones del psicoanalista. […] Pero creemos que se puede ir más a fondo, que se puede sentir cómo un ser humano se entrega a las cosas, y se apropia de ellas perfeccionando su belleza. Un poco más bella. Por lo tanto otra cosa. Algo más bello, otra cosa totalmente distinta. Tocamos aquí la paradoja de una inicialidad de un acto habitual. Los cuidados caseros devuelven a la casa no tanto su originalidad como su origen.”
Pero se acabó... llegué a la página102:
“Y de igual manera, el fenomenólogo que sigue la construcción de la casa de las mujeres en la renovación cotidiana de la limpieza, debe superar las interpretaciones del psicoanalista. […] Pero creemos que se puede ir más a fondo, que se puede sentir cómo un ser humano se entrega a las cosas, y se apropia de ellas perfeccionando su belleza. Un poco más bella. Por lo tanto otra cosa. Algo más bello, otra cosa totalmente distinta. Tocamos aquí la paradoja de una inicialidad de un acto habitual. Los cuidados caseros devuelven a la casa no tanto su originalidad como su origen.”
Gastón Bachelard. La poética del espacio.
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reflexiones
18.8.13
día del niño 2013
“La inocencia no es otra cosa más que una proyección del adulto sobre el paraíso perdido. A partir de esta percepción de la infancia, el mercado y la publicidad se ha encargado de rellenar de estupidez y ñoñería el contexto de lo infantil. El concepto de inocencia es un concepto cristiano que ya contempla el pecado como contraposición a la pureza. Creo que el niño no nace inocente sino desnudo y sin experiencia.”
Isidro Ferrer (texto: Entrevista 2013 Blog de arte de taller26.com, ilustración: libro de las preguntas)
31.7.13
El poder de la palabra
Una de las actividades que propusimos en la feria, fue aprender una clave para escribir mensajes secretos, según las instrucciones que Elsa Bornemann explica en "el niño envuelto". Los chicos escribían y generalmente se lo llevaban. Ayer, poniendo orden al material del taller, encontré un par que me dejaron de recuerdo...
(Feria del libro 2013 - Homenaje a Elsa Bornemann - Stand de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires)
(Feria del libro 2013 - Homenaje a Elsa Bornemann - Stand de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires)
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talleres
27.7.13
Homenaje a Elsa Bornemann
Durante seis encuentros (13-14-16-20-23 y 27 de julio) estuvimos (Marcela Weiss y yo) en la Feria
del Libro Infantil y Juvenil, rindiéndole un homenaje Elsa Borneman
en el stand de la secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Leímos,
contamos y armamos actividades que salieron de los libros de Elsa. Tuvimos como
asistente y rofesora de grullas a Ani Trebino y como fotógrafo a Julián
Cohen.
Aquí algunas imágenes
Aquí algunas imágenes
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talleres
13.5.13
Personas II
Eugenio llega puntual. Salió a las 6.30 y viajó dos horas hasta llegar a casa. Mientras tomamos un café me habla de los kilómetros de Argentina que recorrió cosechando tabaco, algodón, mandioca y de todo lo que aprendió después de haber dejado su casa paterna a los 17 años. Me cuenta de su Goya natal, y de su casa correntina que lo está esperando para compartir el último tramo de su vida. Después se cambia, acomoda cuidadosamente mis plantas, agarra la escalera y se pone a lijar la pared. Son las 10.30 y todavía no dejó de cantar.
El patio 2013
El patio 2013
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obra en casa
12.5.13
Hall 1920-2013
"La casa es uno de los mayores poderes de integración para los pensamientos, los recuerdos y los sueños del hombre. En esa integración, el principio unificador es el ensueño. El pasado, el presente y el porvenir dan a la casa dinamismos diferentes [...]. La casa es cuerpo y alma. Es el primer mundo del ser humano antes de 'ser lanzado al mundo'." Gastón Bachelard - La poética el espacio.
Fotos del hall, a la izquierda desde el patio en 1920 la familia Barindelli y don Aldo, el nene de la izquierda que nos vendió la casa en 1998. En el centro todavía con la mampara que reemplazó, uno de los hermanos, por el antiguo cerramiento de madera porque estaba medio podrido de tanto baldear. A la derecha, el nuevo diseño, inspirado en el original del que todavía quedan las banderolas.
Fotos del hall, a la izquierda desde el patio en 1920 la familia Barindelli y don Aldo, el nene de la izquierda que nos vendió la casa en 1998. En el centro todavía con la mampara que reemplazó, uno de los hermanos, por el antiguo cerramiento de madera porque estaba medio podrido de tanto baldear. A la derecha, el nuevo diseño, inspirado en el original del que todavía quedan las banderolas.
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obra en casa
23.4.13
día internacional del libro
“El acto de leer establece una relación íntima y física en la que participan todos los sentidos: los ojos que extraen palabras de la página, los oídos que hacen eco de los sonidos leídos, la nariz que aspira el aroma familiar del papel, el pegamento, la tinta, el cartón o el cuero, el tacto que acaricia la aspereza o suavidad de la página, la flexibilidad o la dureza de la encuadernación; incluso el gusto, en ocasiones, cuando el lector se lleva los dedos a la lengua (que es el método por el cual el asesino de El nombre de la rosa envenena a sus víctimas). Muchos lectores no están dispuestos a compartir todo eso, y si el libro que desean leer está en posesión de otra persona, las leyes de la propiedad son tan difíciles de respetar como las de la fidelidad en el amor.” Manguel, Alberto (2005). Robar libros. En Una historia de la lectura. (p249-257) Emecé ediciones.
Foto: Selva Bianchi abril 2013 - San Telmo (Estados Unidos y Perú)
Foto: Selva Bianchi abril 2013 - San Telmo (Estados Unidos y Perú)
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efemérides
17.3.13
Preguntas
Durante la charla de Iris Rivera, "Decir y escuchar decir" en el marco del encuentro anual de libros y maestros organizado por Random House Mondadori, el 15 y 16 de marzo de 2013, alguien entre los presentes preguntó acerca de las pruebas escritas relacionadas con la compresión lectora y se abrió un debate relacionado con las preguntas. Algunos las plantearon como condicionamiento al disfrute de la lectura, otros las defendían cómo la única manera de evaluar un ítem del programa de estudios. “Quizás para evaluar la comprensión lectora deban utilizarse textos informativos no literarios”, dijo Iris.
Aprovecho el espacio de mi blog, mi habitación virtual, para pensar en voz alta, para poner en palabras todas las cosas que se me pasaban por la cabeza en ese momento y exponer un registro de las resonancias que me provocan las palabras de otros, poniendo mi mirada frente al espejo para verla mejor:
Preguntarse es dudar y con la duda reflexionar. Nos permite desestructurar dogmas, creencias. Es una apertura que da cabida a las dudas de los otros. Es una señal para la creatividad.
Pero hay preguntas y preguntas…
Hay preguntas que disfrazan de duda una respuesta rígida, única. Una suerte de adivinanza con una única solución. Más que preguntas son un interrogatorio, donde no importa qué le queda picando al interrogado sino que quieren confirmar una sentencia dictada previamente. Ahí están los cuestionarios, los múltiple choice, las evaluaciones, las preguntas cerradas.
Alguien levantó la mano y dijo: “yo creo que nadie nace sabiendo leer, que la escuela no tiene solamente la función de acompañar. A leer también se enseña” (obviamente no se refería a descifrar signos en una página).
Y enseguida me vinieron a la memoria las últimas lecturas de Umberto Eco, “Lector in fabula”, “Sobre la literatura”, “Seis paseos por los bosques narrativos”. Sus ideas sobre la cooperación textual, “en virtud de la cual el destinatario extrae del texto lo que el texto no dice, llena espacios vacíos, conecta lo que aparece en el texto con el tejido de la intertextualidad, de donde ese texto ha surgido y dónde habrá de volcarse […] movimientos cooperativos que, como más tarde ha mostrado Barthes, producen no solo el placer, sino también, en casos privilegiados, el goce del texto.”
Una docente de entre los presentes, saltó con una pregunta retórica, de esas que justamente se estaban cuestionando y dijo: “¿A leer se enseña?” (echando mano a las teorías -hoy políticamente correctas-donde se destaca el placer de la lectura como acto íntimo, donde el debate sobre lo leído se concibe casi como una violación de esa intimidad entre libro y lector).
Y me pregunté, ¿yo me preguntaría las mismas cosas si no hubiera leído a Eco?, ¿sus ideas fueron bajadas de línea o un nuevo par de anteojos que permiten hacer más nítidas mis imágenes borrosas?
Entonces tuve la necesidad de apoyar aquel primer comentario que originó la controversia, quise participar de la charla y después de contar que no soy docente pero sí lectora y que a mí me enriquece dialogar acerca de un texto y que alguien me pregunte porqué llegué a tal o cual conclusión, cuáles fueron los indicios del texto que me llevaron por tal o cual camino, terminé diciendo que preguntar no es fácil. Que a mí me cuesta.
Ante lo cual se hizo un silencio que yo sentí como lástima o compasión y que me obligó a aclarar que por supuesto si me lo proponía podía hacer preguntas básicas.
No sé si se entendió, pero quise decir que podía poner entre signos de interrogación una serie de palabras cuya respuesta o bien conocía de antemano o bien sabía que podían ser efectivas como muestra de curiosidad. Pero no creo que eso sirva de nada.
En una charla anterior una docente había comentado que ante la presencia de un autor en la escuela, los chicos preparan con anterioridad una serie de preguntas para formularle al escritor. Y que ocurren dos fenómenos, el primero es que se hacen siempre las mismas preguntas como “¿de donde sacás las ideas?” "¿adónde escribís?", y segundo que durante el encuentro repiten lo que preguntó otro compañero como si no hubieran escuchado la respuesta.
A eso me refería, puede ser que el entusiasmo ante la presencia de un autor o ante la exposición que significa hablar ante otros, nos ponga nerviosos. Pero también puede deberse a que no importa la respuesta, sea cual sea, porque no parte de una pregunta significativa para quien la emite sino a una actuación de curiosidad para cumplir con lo que se espera de uno.
Mis preguntas serían, ¿cómo generar estrategias que promuevan la curiosidad?, ¿cómo enseñar a verse entre los agujeros de un texto? ¿cómo enseñar el camino para convertirse en uno de esos ‘privilegiados’ que no sólo leen por placer sino que gozan del desafío que implica caminar por los recovecos del texto y descubrir nuevos lugares? ¿cómo enseñar a leer sin moldear al lector? ¿cómo enseñar a formularse preguntas sin el apuro de encontrar respuestas?
Aprovecho el espacio de mi blog, mi habitación virtual, para pensar en voz alta, para poner en palabras todas las cosas que se me pasaban por la cabeza en ese momento y exponer un registro de las resonancias que me provocan las palabras de otros, poniendo mi mirada frente al espejo para verla mejor:
Preguntarse es dudar y con la duda reflexionar. Nos permite desestructurar dogmas, creencias. Es una apertura que da cabida a las dudas de los otros. Es una señal para la creatividad.
Pero hay preguntas y preguntas…
Hay preguntas que disfrazan de duda una respuesta rígida, única. Una suerte de adivinanza con una única solución. Más que preguntas son un interrogatorio, donde no importa qué le queda picando al interrogado sino que quieren confirmar una sentencia dictada previamente. Ahí están los cuestionarios, los múltiple choice, las evaluaciones, las preguntas cerradas.
Alguien levantó la mano y dijo: “yo creo que nadie nace sabiendo leer, que la escuela no tiene solamente la función de acompañar. A leer también se enseña” (obviamente no se refería a descifrar signos en una página).
Y enseguida me vinieron a la memoria las últimas lecturas de Umberto Eco, “Lector in fabula”, “Sobre la literatura”, “Seis paseos por los bosques narrativos”. Sus ideas sobre la cooperación textual, “en virtud de la cual el destinatario extrae del texto lo que el texto no dice, llena espacios vacíos, conecta lo que aparece en el texto con el tejido de la intertextualidad, de donde ese texto ha surgido y dónde habrá de volcarse […] movimientos cooperativos que, como más tarde ha mostrado Barthes, producen no solo el placer, sino también, en casos privilegiados, el goce del texto.”
Una docente de entre los presentes, saltó con una pregunta retórica, de esas que justamente se estaban cuestionando y dijo: “¿A leer se enseña?” (echando mano a las teorías -hoy políticamente correctas-donde se destaca el placer de la lectura como acto íntimo, donde el debate sobre lo leído se concibe casi como una violación de esa intimidad entre libro y lector).
Y me pregunté, ¿yo me preguntaría las mismas cosas si no hubiera leído a Eco?, ¿sus ideas fueron bajadas de línea o un nuevo par de anteojos que permiten hacer más nítidas mis imágenes borrosas?
Entonces tuve la necesidad de apoyar aquel primer comentario que originó la controversia, quise participar de la charla y después de contar que no soy docente pero sí lectora y que a mí me enriquece dialogar acerca de un texto y que alguien me pregunte porqué llegué a tal o cual conclusión, cuáles fueron los indicios del texto que me llevaron por tal o cual camino, terminé diciendo que preguntar no es fácil. Que a mí me cuesta.
Ante lo cual se hizo un silencio que yo sentí como lástima o compasión y que me obligó a aclarar que por supuesto si me lo proponía podía hacer preguntas básicas.
No sé si se entendió, pero quise decir que podía poner entre signos de interrogación una serie de palabras cuya respuesta o bien conocía de antemano o bien sabía que podían ser efectivas como muestra de curiosidad. Pero no creo que eso sirva de nada.
En una charla anterior una docente había comentado que ante la presencia de un autor en la escuela, los chicos preparan con anterioridad una serie de preguntas para formularle al escritor. Y que ocurren dos fenómenos, el primero es que se hacen siempre las mismas preguntas como “¿de donde sacás las ideas?” "¿adónde escribís?", y segundo que durante el encuentro repiten lo que preguntó otro compañero como si no hubieran escuchado la respuesta.
A eso me refería, puede ser que el entusiasmo ante la presencia de un autor o ante la exposición que significa hablar ante otros, nos ponga nerviosos. Pero también puede deberse a que no importa la respuesta, sea cual sea, porque no parte de una pregunta significativa para quien la emite sino a una actuación de curiosidad para cumplir con lo que se espera de uno.
Mis preguntas serían, ¿cómo generar estrategias que promuevan la curiosidad?, ¿cómo enseñar a verse entre los agujeros de un texto? ¿cómo enseñar el camino para convertirse en uno de esos ‘privilegiados’ que no sólo leen por placer sino que gozan del desafío que implica caminar por los recovecos del texto y descubrir nuevos lugares? ¿cómo enseñar a leer sin moldear al lector? ¿cómo enseñar a formularse preguntas sin el apuro de encontrar respuestas?
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reflexiones
16.3.13
Ecos del encuentro
"Uno escribe para gente que está creciendo, no para chicos... y no es lo mismo"
Iris Rivera presentando su libro "En la punta de la lengua"
"La realidad es limitada, nos limita para ver la verdad"
Franco Vaccarini, hablando de lo literario mientras presentaba "El síndrome del ángel" .
"En los silencios se ve lo no dicho"
María Cristina Ramos
"Si un personaje se puede cambiar por otro sin que pase nada... algo pasa"
Silvia Schujer, presentando sus libros "Puercoespín primavera" y "Caballo de cuento"
Encuentro Anual Libros y maestros organizado por Random House Mondadori.
Iris Rivera presentando su libro "En la punta de la lengua"
"La realidad es limitada, nos limita para ver la verdad"
Franco Vaccarini, hablando de lo literario mientras presentaba "El síndrome del ángel" .
"En los silencios se ve lo no dicho"
María Cristina Ramos
"Si un personaje se puede cambiar por otro sin que pase nada... algo pasa"
Silvia Schujer, presentando sus libros "Puercoespín primavera" y "Caballo de cuento"
Encuentro Anual Libros y maestros organizado por Random House Mondadori.
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apuntes
21.10.12
Día de la madre
"Lo que casi nadie sabe es que a bordo del barco del pirata Barbanegra viajaba su mamá.
Doña Trementina Barbanegra –así se llamaba la señora– trepó por la escalerilla del Chápiro Verde una mañana en que su hijo estaba a punto de hacerse a la mar. Subió para alcanzarle el tubo de dentífrico concentrado que el muy puerco se olvidaba."
Barbanegra y los buñuelos - Ema Wolf
(Dibujo, July 2002 - a los 7 años)
Doña Trementina Barbanegra –así se llamaba la señora– trepó por la escalerilla del Chápiro Verde una mañana en que su hijo estaba a punto de hacerse a la mar. Subió para alcanzarle el tubo de dentífrico concentrado que el muy puerco se olvidaba."
Barbanegra y los buñuelos - Ema Wolf
(Dibujo, July 2002 - a los 7 años)
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